Recuerdo aún esa tarde fresca, ese rostro tímido y esa tez blanca de un gigante que temeroso llegaba a mi. Yo tratando de ocultar el nerviosismo sólo te regalé una sonrisa mientras mi mirada yacía perdida en aquel suelo áspero de finales de agosto. Una merienda fue nuestro punto de partida. Sólo quería alguien con quien desahogar mis frustraciones y dolor y tu tal vez buscando una mujer a quien amar.
Y así pasaron los días entre llanto y dolor limpiabas las gotas que escurrían en mi rostro y sin querer fuiste mi más paciente y tierno paño de lágrimas. En aquel entonces mi agonía era por no saber entender que sentía por aquel que sería quien nos uniría, mientras tú con tu mirada ansiabas tan solo mi atención y a veces me detenía y veía como fluían esperanzas de amor en esos ojotes que se volvieron mi farol en la oscuridad.
Pasaron más días y un beso surgió fingí estar demás embriagada pues de ti necesitaba. Grande sorpresa la mía eras pura pasión entregada. Te sometí a duras pruebas, no por maldad sino por seguridad. Heridas en mi vida ya no las quería más. Fuiste ganando cada partecita de mi cuerpo y corazón. Mirarme en tus ojos eran ambrosías en mi interior.
Ocultaba mis sentimientos pero no dudé ni un sólo momento que contigo quería estar. Sin querer te regalé mi vida, te abrí un corazón dolido, un cuerpo corrompido y una alma solitaria dispuesta a amar. Te convertiste de gruñón al príncipe azul que soñé la vida entera. Cada palabra, cada gesto, detalle y atención calaron en mi corazón. Hasta agradecí a Dios por haberme devuelto todo aquello que un día murió.
Contigo soñé situaciones que nunca conté. Tus manos se volvieron mi soporte cuando ya no quería andar. Tus abrazos mis alas cuando ya no quería estar. Tu boca mi consuelo cuando la vida ya me sabía amarga. Y tu compañía en mi verdadera seguridad. Tu cuerpo mi remanso y mi universo de descanso y tu tiempo mi eternidad. Aprendí a querer a una nueva mamá y amar niños que serían compinches de los hijos que te quería dar.
Hoy te veo distante. Quizás maté tu amor por tantos berrinches de niña pero eran tan sólo mis intentos de hacerte mío toda la vida. No quiero perderte, siento el corazón arruinado y mis sueños enterrados. Tanto que quedó por decirte y tanto que quedó por amarte.
Pero si no será igual, no te quiero. Me enamoré del joven que me miraba con amor, me escribía cartas en una pantallita, el que me quitaba los zapatos cuando me cansaba y me daba besos en la frente y me hacía enamorar. Ese chico que no temía decirme TE AMO en ningún lugar. Ese loco que me absorbía pero era mi necesidad. A él lo busco y no me resigno a perderlo. Tan sólo quisiera retomar el tiempo y mirarlo a los ojos decirle que lo amo y con el quiero estar. Sólo me hubiera gustado decirle antes que se vaya para siempre que lo elegí para toda mi vida.
Ojalá si en algún rincón lee estos versos desordenados de amor recuerde que una loca y fría lo amó pero no supo demostrar y que lo sigue amando pero que si no va ser igual ya no lo quiere.
De: Liliana Mendoza Garcete
Fecha: 30/05/2016 23:55
De: Liliana Mendoza Garcete
Fecha: 30/05/2016 23:55
Para mi ex-gruñón Mario César Velázquez Castillo a quien espero tener siempre y para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario