Se ha pasado un año que tu ya no estás,
las madrugadas han sido crueles sin la cobija de tus brazos,
las mañanas amargas sin lo apacible de tus labios pequeño picaflor,
y las noches oscuras sin tu mirada penetrante coqueteándome.
Se han pasado un verano y un invierno sin ti mi amor,
Y yo aquí frenéticamente tratando de olvidarte,
invitada por aquel que nunca te parecerá,
y bebiendo el amargo café de la soledad que atraviesa mi garganta y me provoca llorar.
Tanto tiempo y la Caja de Pandora se ha abierto destrozando mi presente,
Donde Morfeo me condenó al olvido y vivo las noches recordándote,
Así como mi lecho que aún contempla el torso de tu cuerpo bajo mi cabeza,
y tus manos morenas atravesando mis senos buscando calor.
Hoy los besos que recibo son como la caricia del pétalo que se marchitó,
mis lágrimas arriman el agua cristalina de mi corazón frágil,
mis fuerzas se han guardado en aquel cajón por que nada es igual,
Sin ti no es lo mismo, vivo perdida en el mundo que tú me condenaste cuando marchaste.
Las aguas turbias de mi vida no han calmado,
La barca de mi destino se ha perdido en puerto desconocido.
te llevo impregnado en mi pensamiento como las lágrimas que empaparon mi camisón,
Y sufro como si todo fuera ayer.
Hoy una vez más pido a Dios que te tenga en el paraíso que soñamos para los dos,
Le pediré que me sigas amando estés donde estés amor mío,
que pronto mi cuerpo pueda yacer al lado tuyo,
y que así vivamos verdaderamente nuestro amor hasta la eternidad.
De Liliana Mendoza Garcete
12-06-11

No hay comentarios:
Publicar un comentario